Residencia Artística Cambridge: Residencia es sinónimo de morada

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08/2016 / ARTE! Brasileiros
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Un análisis de los objetivos y desafíos de un proyecto artístico dentro de una ocupación

Es tan importante que hay que ser muy claros. En el contexto político y social que vivimos hoy en São Paulo, el compromiso en nuestras prácticas artísticas y en la producción de cultura pueden convertirse en una alternativa para la resistencia. Volvemos a vivir un momento en que se produce una “urgencia existencial”[1] que nos obliga a repensar códigos, sistemas oficiales y nuestra propia función y trabajo. Hay que imaginar nuevas posibilidades de formas de relación. Repensar experiencias pasadas y actualizar y/o redefinir propuestas, desde todos los ámbitos posibles. Una de las opciones de respuesta a esta situación es la dada por los movimientos de ocupación y activismo social que surgen desde el campo de las artes.

Por muy citado que ya esté, Walter Benjamin se vuelve referencia indispensable. En su conferencia “El autor como productor”[2]replantea la función social del artista según las necesidades surgidas desde la propia sociedad. De esta forma en un movimiento en el que “se trata de ganar al intelectual para la causa obrera”, propone un trabajo creativo y autoral colectivo, en el que haya participantes y no espectadores. Bajo este prisma, se trata de operar y no de representar.

Así llegamos hasta el antiguo Hotel Cambridge. En él se está desarrollando una de las experiencias más recientes de inscribir la actividad artística dentro de una de los contextos de lucha activa para la búsqueda de un sistema mejor, como es el Movimiento Sem-Teto.

Está siendo tan significativa, que también hay que ser muy claros. El encuentro entre los agentes que participan genera una gran inquietud, paradójicamente esperanzadora. Entre las personas de la ocupación, distinguiendo entre la organización del movimiento y los moradores – trabajadores, inmigrantes y refugiados -, la residencia y su equipo curatorial,  los artistas participantes en el programa, así como otros colaboradores y personas que se están acercando al proyecto, se está componiendo un campo que se podría definir como de coalición: ¿Cuales son las expectativas que crean y cual su capacidad de reverberación más allá de sus paredes?

CULTURA Y EL MSTC EN LA OCUPACIÓN HOTEL CAMBRIDGE

En 2003, y con la ocupación de tres edificios simultáneamente en el centro de São Paulo comienza la actividad del MSTC (Movimento Sem-Teto do Centro), que se englobará dentro del FLM (Frente de Luta por Moradia). El movimiento busca la acción activa y combativa para la lucha por el derecho a una vivienda digna en el centro de la ciudad, la organización de los trabajadores de renta mínimo y/o sin techo, y, en una escala mayor, señalar a la sociedad la urgencia de un plan urbanístico y habitacional coherente. Sigue una estrategia de ocupación de edificios que jurídicamente están registrados como abandonados, y por tanto sin función social, posibilitando morada en zonas donde ya se cuenta con una infraestructura y servicios sociales, especialmente de educación y cultura.

Al mismo tiempo de proporcionar estas zonas comunitarias, el movimiento actúa también como gestor para que sus miembros formen parte del programa de vivienda popular Minha Casa Minha Vida.

El Hotel Cambridge, situado en el comienzo de la Av. Nove de Julho, cerró en 2004 quedando vacío por años. La noche del 23 de noviembre de 2012 fue ocupado por el MSTC, iniciándose un primer proceso de pose, limpieza y recuperación de los espacios. Ahora mismo cuenta con 119 apartamentos en los que viven 170 familias, no solo brasileñas sino también inmigrantes y refugiados de otros países como Bolivia, Haití, Palestina, Camerún, o Republica Dominicana. En su organización, además de cuarto, se ofrecen servicios comunes y oficinas para el uso de los moradores. Más allá de obligaciones asumidas para la convivencia y mantenimiento de la ocupación, la creación de lazos es prioritaria. Se necesita de una nueva trama social para la formación de un colectivo, que si bien tiene un interés común, no surge orgánicamente. Dentro de la articulación del MSTC es relevante la concepción y formación de una identidad emancipada, derecho de todo ser humano. Por eso el acceso a la educación y a la cultura es fundamental. La creación de espacios o la promoción de los mismos es parte de sus acciones, como base para la creación de una convivencia y conciencia colectiva.

En palabras de Carmen Ferreira da Silva, coordinadora do MSTC, la cultura y su difusión funcionan tanto de dentro para fuera como de fuera para adentro: “la cultura crea comunidad, en su flujo entrelaza y alcanza a todas las capas”. Hubo un punto de inflexión hace dos años durante el rodaje de la película de Eliana Caffé, Era o Hotel Cambridge, que permitió que se quebraran varios tabúes Dentro del movimiento estaban acostumbrados a un uso interesado y no de largo plazo dentro de las ocupaciones de la acción desarrollada en propuestas culturales. Por otro lado, las personas que participaron pudieron cambiar la percepción de marginalidad asociado a los movimientos de ocupación del centro. Esto fue posible gracias a que hubo una participación directa de la ocupación tanto en la producción como en el relato del filme.

Los colectivos de actividades formados en aquel momento se han multiplicado desde entonces, naciendo nuevas iniciativas. Cuentan con un horno, una biblioteca, un programa de cine, una huerta, sala de ensayo para músicos, taller de costura o peluquería, entre otras iniciativas promovidas tanto por el movimiento como por los residentes del edificio. Y existen también otras propuestas en colaboración con diversos agentes, como el workshop Insurgent Cartography organizado por Jeroen Stevens de la Universidad de Lovaina, Bélgica, en 2015, y ahora y hasta enero de 2017, la Residencia Artística Cambridge.

Louides Charles, el maestro, llegó hace dos años a Brasil. Es músico, y un mes después ya había formado su banda Satelite Musique, de compás haitiano y en la que es tecladista. Aunque vive en la ocupación Rio Branco, gracias al movimiento consiguió un espacio de ensayo dentro del hotel al que va todos los fines de semana. Al mismo tiempo, no deja de participar en otras propuestas que acontecen en el edificio, entre ellas las generadas desde la Residencia Artística Cambridge: “soy un hombre de cultura, siempre dispondré de mi tiempo para participar. Da alegría, te hace sentirte bien”.

LA RESIDENCIA ARTÍSTICA CAMBRIGDE

En enero de 2016, Juliana Caffé y Yudi Rafael unieron experiencias e inquietudes. Los dos fueron compañeros del curso de postgrado de Arte: crítica e curadoria de la PUC de São Paulo, y ambos contaban entre sus trabajos individuales trabajos sobre y con movimientos migratorios: Juliana tenía participado en el filme rodado en el Cambridge con emigrantes y moradores, mientras que Yudi había tenido relación con las ocupaciones contraculturales en el interior de São Paulo a principios del 2000, y el año pasado trabajó con Ícaro Lira en el Museu do Estrangeiroen la Oficina Cultural Oswald de Andrade.

Con la oportunidad de comenzar un proyecto dentro de la ocupación Cambridge, la pregunta ahora era “¿cómo trabajar en este contexto?

Para ello, tienen varios referentes para pensar como reformular la práctica curatorial y artística a través de la experimentación, que ahora quería ser horizontal y orgánica entre todos sus actores: el equipo, los curadores, los artistas, los colaboradores y los habitantes de la ocupación.

Retoman teóricamente los cuestionamientos a cerca del hecho expositivo que surge en los años 90 y su validación y ampliación a otros campos. Especialmente, su inserción en el contexto urbano en las lecturas hechas desde las teorías del psicoanálisis en la ciudad – movimiento que busca crear la figura del analista-ciudadano que responde a los problemas en la urbe –, o los modos de estética relacional[3]. Estos últimos basan su práctica no en el campo de los simbólico sino en las interacciones humanas, y en este caso, el equipo los lee a través de la visión crítica de Claire Bishop[4]: no tendría sentido un laboratorio de micro-utopías si este sucede dentro del espacio institucional.

El primer nombre que surgió para trabajar en estas ideas desde el campo artístico fue el de Ícaro Lira, para después extenderse a otras personas. Una estructuración temporal de jornadas de trabajo de la que nace la idea de un programa de residencia dentro de la ocupación Cambridge. Es importante destacar que la propuesta no es una ocupación dentro de la ocupación. Por eso su nombre oficial es Residencia Artística Cambridge. En ella se unen sus presupuestos con los intereses culturales del MSTC y los habitantes del antiguo complejo hotelero, siendo un lugar donde todo el mundo tiene la oportunidad de crecer con la experiencia.

Según explican los curadores, los ejes de trabajo planteados desde el inicio en diálogo con Lira y con la comunidad, se resumen en dos principales: cómo crear relaciones con el entorno y cómo legitimar el uso del espacio. Para ello, ya Lira articula varias tácticas que se extienden a la propuesta para los siguientes residentes: creación de trabajos colaborativos; el uso de la áreas comunes como lugar de trabajo, especialmente la biblioteca; creación de red de interlocución con la comunidad para conocer las necesidades e ideas y así pensar proyectos juntos; e incentivar el pensar este conjunto de relaciones y experiencias con una temporalidad más allá de la marcada por el periodo de residencia, además de ser formalizados y documentados en el site y en diversas publicaciones.

De esta forma, se busca crear un campo reflexivo. “Activismo es hacer y también pensar cómo hacer” relatan, apuntando cuestiones que no pueden ser obviadas: quién y cómo gana visibilidad con este proyecto, y su viabilidad. Por el momento, sólo cuentan con el apoyo tecnológico del MSTC, de 50% para la publicación final financiado por el  MSTC-Projetech, así como otro proyecto editorial a propuesta de Lira, que cuenta con el apoyo de Lanchonete.org, ediciones Aurora / Publication Studio São Paulo y Dulcinea Catadora. Por eso, es imprescindible el capital cognitivo de la red creado por todos los colaboradores, de dentro o fuera de la ocupación.

El proyecto fue rápidamente apoyado por el MSTC, vencidos algunos problemas de percepción previa. Existía un cierto recelo por parte de la coordinación de la ocupación ya que reciben una gran cantidad de propuestas en los que no se identifica un retorno y no se implican realmente con la vida de la comunidad, en una suerte de “turismo social”.

Así, en marzo de 2016, se inician las actividades de la residencia con un programa que se extiende hasta final de enero del próximo año. Cuenta con Lira como primer artista, para continuar con la participación de Jaime Lauriano y Raphael Escobar, Virginia de Medeiros, y el escritor Julián Fuks. Cada uno de ellos permanecerá un periodo de tres a cinco meses, y las experiencias realizadas serán recogidas en una publicación final de cada residente, además de contar con el apoyo para la producción, difusión y registro de las actividades, formando un archivo útil para la ocupación.

Caffé y Rafael destacan la exigencia de una negociación continua en ese deseo de horizontalidad. Necesita de un esfuerzo permanente de reconfiguración de los papeles para dar sustento real a una iniciativa, sabiendo que su capacidad de trabajo vendrá de la mano de la continuidad de la presencia.  Está voluntad se irá desplegando en las prácticas de cada uno de los artistas. No esperan crear conexiones a través de una cultura del evento o de la obra material, sino priorizar su función de catalizador dentro de la ocupación. Sus grandes desafíos tratan de darse y dar voz a todos, y facilitar y potenciar estas relaciones.

En esta actitud proactiva de escucha continua, desde la comunidad han surgido ya varias iniciativas que se han ido articulando en la acción de Ícaro Lira: la organización de clínicas para terapias de grupo, potenciar el cineclub ya existente, o el censo de moradores. Este último proyecto está siendo realizado en colaboración con Isadora Brant y Fernanda Taddei, para retratar y entrevistar a todos las personas que viven en el Cambridge, y que será montado en una película para proyectarla en la propia ocupación.

ICARO LIRA: TRAYECTORIA DE DESMATERIALIZACIÓN

El primer artista residente no Hotel Cambridge ha sido Ícaro Lira (1986, Fortaleza, CE) que ha convivido en la ocupación entre los meses de marzo y julio. Define su papel en este proyecto como el de agente para la activación de ideas y acciones de manera transversal, pensando qué es ser artista en este contexto, cuál podría ser su trabajo y qué retorno existiría. Desde el primer momento tenía claro que no iba a producir “obra” y que iba a basar su práctica de esta acción artística como capital social. De este modo, se ha centrado en la creación de redes. Son tanto internas, con la consolidación de relaciones personales con los moradores; como externas, con la abertura de canales para reflexionar sobre las coyunturas que rodean los fenómenos de migración y ocupación de los que son protagonistas.

Hasta ahora sus exposiciones se formalizaban como grandes y heterogéneos archivos mutables, y siempre iban acompañadas de una continua actividad de encuentros y discusiones para la actualización de las historias. En esta ocasión, Lira deja de un lado la producción material para centrarse en “trabajar juntos”. Esta colaboración horizontal resume una actitud que retoma lo que ya Lygia Clark, Oiticica y los artistas de esa escena carioca de fin de la década de los sesenta, definían como un “nuevo comportamiento perceptivo”. No sólo demuestra interés por el otro, sino que se mezcla con él. Este movimiento se convierte en una estrategia emancipadora y de empoderamiento a través del reconocimiento de identidades plurales.

Dentro de la metodología de trabajo que el artista desarrolla en cada una de sus investigaciones, siempre existe un cuaderno. En ellos ha ido registrando las informaciones sobre diversas historias olvidadas en Brasil: Canudos, los campos de concentración de Ceará, las campañas de reclutamiento para la extracción del caucho en Amazonas, o las condiciones jurídicas de los emigrantes en São Paulo y las políticas higienistas que guiaron todos estos flujos de trabajadores. Ha recolectado datos que encontraba en archivos, en sus viajes para conocer a los protagonistas y los paisajes y ruinas que han quedado. Todo ello actualizado con una continua correspondencia con los sucesos contemporáneos y derivados de la implicación personal en su práctica. Estos hechos actuales son herederos de esas narrativas apartadas, y son sorprendentemente semejantes a sus raíces históricas. En todos ellos, la figura del trabajador y del emigrante son articuladoras y centro de cada aproximación.

El cuaderno que lleva ahora, de tapa de cuero negro con el rotulo “Ocupação Cambridge”, recoge las palabras claves de las ideas sobre temas, públicos y acciones.

En una de las páginas escribe una lista sobre las actividades propuestas:
Grupo de trabajo
Encuentros públicos
Cine-club
Oficina
Clínicas
Caminatas
Publicación
Censo
Archivo / site

En otra vemos un esquema configurado por dos triángulos que se unen en la punta. Anotados en una de las bases leemos dos tipos de actividades: encuentros públicos y oficinas; en la otra base, modos de investigación: archivos y trabajo de campo. En el vértice común: publicaciones.

También se encuentran varias listas de colaboradores: ya conocidos, que quería conocer o que se han aproximado espontáneamente. Y calendarios, entrevistados, etc.

Por la biblioteca del Cambridge han pasado ya para hablar de derechos de vivienda, lucha por el suelo, o estrategias de creación de ciudad desde la interacción de lo artístico, Raquel Rolnik, Peter Pál Pelbart, Luiz Kohara, Ligia Nobre o Alex Flynn. Se han proyectado películas en lo que Lira llama “sesiones nómadas rotativas”, con la presencia Beto Brant, de la actriz Camila Márdila, protagonista de Quando ela volta? de Anna Muylaert, o una selección de cortos y del ABC da Greve de Leon Hirszman – sesión que tuve la suerte de mediar –; se han realizado oficinas de edición con Dulcinea Catadora o .Aurora; y se han hecho caminatas por la ciudad buscando el São Paulo migrante y ocupado.

Y todavía más. Lira ha proyectado encuentros con el movimiento Ocupação Preta Funarte del grupo GAPP, y sesiones de cine palestino, haitiano o africano a propuesta de varios de los emigrantes que viven en el hotel. Existen dos últimas actividades dignas de ser destacadas. En primer lugar el censo ya comentado anteriormente,  idea que surgió en las reuniones periódicas realizadas con la comunidad y sus coordinadores. Y en segundo lugar, el grupo de trabajo centrado en la activación de la biblioteca.  Desde él, se están pensando sesiones de lectura o clases de idiomas de portugués, ofrecidas por el curador Márcio Harum, o de español por la investigadora y curadora española Claudia Rodriguez-Ponga y el escritor Antonio Pradel.

El MSTC dirige su acción cultural para conseguir la formación de sujetos que construyen su propia realidad. Y en este contexto, conociendo la trayectoria y la práctica de este artista, no extraña esta deriva como contestación al contexto que le llevan a la desmaterialización de la acción artística también como acto de resistencia. No es por casualidad que el último evento de la lista, a fines de julio, tiene como tema “el artista como agente gentrificador”.

REFLEXIÓN: SUEÑOS Y EXPECTATIVAS

Alex Flynn es uno de los colaboradores que han llegado al Cambridge por la red generada por Ícaro. Antropólogo inglés, cuenta con una beca postdoctoral de la British Academy da Inglaterra para desarrollar su investigación sobre arte contemporánea, política e movilización social. Conversando sobre su visión del proyecto de residencia, resalta la “complejidad del proyecto, desde el punto de vista interno y externo: ¿cuales son las demandas – expectativas singulares? … Es punto de encuentro de varias lógicas de participación: la antropológica, la artística, la de las redes de movimientos sociales”. Y todo ello en un espacio que el define como “contestado”: “Todo está siempre en juego, es mutable, lo que significa un desafío y una oportunidad”.

Ese desafío es el que encaran desde junio los siguientes residentes, Jaime Lauriano y Raphael Escobar. Todavía sin un programa de actuación definido, al igual que Lira creen en la formación  de una actuación respondiendo directamente al contexto. Por eso tienen la intención de trabajar centrados en la red de moradores del Cambridge, y al mismo tiempo rastrear y llevar a discusión otras iniciativas anteriores. Saben que no son los primeros realizar acciones que tuvieron lugar en ocupaciones y reflexionar sobre el rastro que han dejado es capital.

Un referente importante son las exposiciones y acciones realizadas entre 2003 y 2006 en la ocupación del edificio Prestes Maia, una de las mayores de Latinoamérica en aquellos años. Caso paradigmático, tuvo tres momentos en su historia, como cuenta André Mesquita[5]. Los artistas fueron primero invitados para hacer una exposición dentro de las viviendas y espacios comunes del edificio situado en el barrio de Luz paulistano, que tuvo por título el acróstico ACMSTC, Arte contemporÂnea no Movimento Sem-Teto do Centro. Entre las obras que hicieron las 120 personas que participaron hubo actuaciones de todo tipo, desde personas que sólo llegaron y colgaron cuadros, hasta el censo de sueños de Mariana Cavalcante o las historias de los caminos migratorios por la América Latina realizada por Rodrigo Barbosa, entre otros trabajos desarrollados en colaboración con los moradores. Varios de los artistas volvieron para esta vez generar actividades en el sótano del edificio, sin una intención expositiva pero tampoco con un sistema organizativo atrás. La programación llevada a cabo por una decena de colectivos, fue invitada a ser parte de la Bienal de la Habana de 2005. Pero la falta de apoyo financiero y de cohesión de intereses entre los grupos, hizo que el envío – que iba a ser por fax – nunca se hiciera. Las obra originales se reunieron en una nueva exposición con el título Territorio São Paulo en el propio Prestes Maia. Después, las diferencias llevaron a una disolución orgánica del espacio artístico. En la revisión de Mesquita se plantea cuales fueron los verdaderos intereses de cada una de la partes implicadas – entre la necesidad de legitimación del movimiento en los medios de comunicación, y la búsqueda de los artistas de un espacio alternativo – así como la comprensión real de las necesidades del otro.

Marcio Harum, curador de Artes Visuales del Centro Cultural São Paulo, se aproximó a la ocupación Cambridge gracias a su interés por la programación agenciada por Lira en estos meses, que califica  de gran calidad. En estas ocasiones ha dado con “un punto de encuentro entre las clases artística y cultural brasileña y de otras nacionalidades, que no sucede en ninguna institución, galería o espacio en São Paulo. Es un público elástico”. Fue “pisando la residencia” cómo conoció las actividades del GRIST, Grupo de Refugiados e Imigrantes Sem-Teto de São Paulo, coordinado por el abogado congolés Luambo Pitchou, y en el que colaboran Eliane Caffé o el médico Rafael Marat entre otros. “Ellos realizan una labor de encuentros para que los extranjeros puedan entender como funciona el movimiento y como pueden apoyar a los que acaban de llegar, que ni siquiera hablan portugués. De esta experiencia surge el deseo de tener una presencia participativa, ofrecerme voluntario para dar clases de portugués. Me abrió y dio acceso al mundo de los inmigrantes que antes era sólo visual, porque me cruzaba con ellos en la calle, pero no sabía su realidad y su variedad. … estoy viviendo lo que antes sólo conocía”. Para Harum,  esta programación responde al contexto político actual y a sus realidades sociales, en el que la sociedad paulistana parece estar saliendo de una anestesia para aumentar su participación colaborativa.

Son varios los retos que se pueden identificar y que están siendo encarados desde la Residencia Artística Cambridge.

En un primer lugar la formación de una comunidad que – si bien es heterogénea, y es uno de los valores que resaltan Caffé y Rafael – sólo existe por una primera cohesión en su lucha por la vivienda digna, pero no necesariamente en sus objetivos, intereses y concepción de modos de vida. Para ello, como apunta Isam Ahmad Issa, refugiado palestino que vive en la ocupación, es necesario un entendimiento global de lo que significa un acto de resistencia en la situación política y económica global. Seria el primer paso para un pensamiento libre y no atado sólo al miedo a no poder cubrir las necesidades básicas.

Por otro lado, la construcción consciente de la visibilidad de las acciones y la posibilidad, o no, de una reverberación más allá de los límites lo puramente artístico. Como reclamaba el Situacionismo, debe ser un elemento activador en compromiso con el contexto, y no sólo preocupado por este desde la esfera de lo simbólico.

Se plantea finalmente la necesidad de redefinir la noción de espacio público, privado y común, condensados en el territorio de la ciudad. Este escenario precisa de una acción continua, más allá de tácticas asociadas a la “cultura del evento” o turismo social o etnográfico.

Es el modo propuesto por esta red de personas: moradores, artistas y curadores. Desde la práctica artística colaborativa buscan juntos cómo pensar en un territorio donde compartir lo sensible y re-imaginar modos de producir tensiones y alternativas contra el control de vidas y cuerpos, a través de prácticas transdisciplinares que se potencien entre ellas. Sería entonces, una oportunidad de despertar la capacidad de pensamiento crítico, siendo el arte el catalizador en unión a otras áreas del conocimiento.



[1] Descripción del estado del arte durante la dictadura brasileña en la disertación para el título de maestrado en la USP de André Luiz Mesquita, Insurgencias poéticas. Arte ativista e ação coletiva (1990-2000), São Paulo, 2008. (http://www.espiral.fau.usp.br/arquivos-artigos/2008-dissertacao_Andre_Mesquita.pdf)

[2] Walter Benjamin, L’Auteur comme producteur, Paris, 1934.

[3] Nicolas Bourriaud, L’esthétique relationnelle, Dijon, 1998.

[4] Claire Bishop, “Antagonism and Relational Aesthetics”, October, Nueva York, 2004.

[5] Mesquita, op. cit, 2008