Los muertos usan Facebook

Textos / Texts
10/2014 / Projeto NotUrna, São Paulo, Brasil.

 

Uno
(…)
Dos
(…)
Tres
(…)
Cuatro
(…)
Cinco
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Seis
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Siete
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Ocho
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Nueve
(…)
Diez

Diez fotografías de once personas muertas.


 

¿Quién elige el rostro de un muerto?
En el siglo XX se popularizó en Italia la tradición de colocar un retrato fotográfico del muerto en la tumba. La memoria de la persona paralizada. Fría. Como el esmalte. De hecho, su reproducción era a través de la técnica del esmalte. El mejor rostro mejorado en el taller para la perpetuidad, marca de la familia burguesa. Refuerzo de una identidad colectiva.


 

 

 

 

Uno
(…)
Dos
(…)
Tres
(…)
Cuatro
(…)

Sólo cuatro de ellos sonríen.
Los miedos antiguos a las máquinas modernas. La cámara te podía robar el alma. Y ahora, las antes robadas se exponen, para ser convocadas.


 

Y si ya nos miran ¿cómo hablar con ellos? Pienso en los muertos que he oído, los muertos que hablan en los libros: El primero del que me acuerdo es Don Gonzalo, el convidado de piedra, que invita a Don Juan Tenorio para arrastrarle a los infiernos por sus múltiples pecados. Duro, mensajero del castigo, ligado a la idiosincrasia ibérica más barroca.

Prefiero hablar con Addie Bundren, en su epopeya familiar por tierras secas e imaginadas.

Addie vivió en el condado de Yoknapatawpha de William Faulkner.

“Recordaba que mi padre solía decir que la razón para vivir era prepararse para estar muerto durante mucho tiempo”

Ella agoniza, muere y viaja gracias al empeño de su familia por cumplir la promesa de enterrarla con los suyos. Su monólogo de muerta desde un no lugar se mezcla con los pensamientos de los otros, no vivos en un paisaje: “quizá le escuchen – dije yo -. Pero será difícil hablar con ellos. – Me estaba mirando la cara-. Están en el cementerio.”


Todos hablan, pero no hay respuestas: “fue entonces cuando aprendí que las palabras no sirven para nada; que las palabras no se ajustan nunca a lo que tratan de decir”.

Existe otro desierto, el que rodea a la Comala de Juan Rulfo. Allí va Juan Preciado en busca de su padre. En el bolsillo guarda la única foto de su madre – “Era el único. Mi madre siempre fue enemiga de retratarse. Decía que los retratos eran cosa de brujería” -. Y allí le rodean las historias sobre Pedro Páramo y sus desgracias. Y allí muere aterrado al percibir que todos los relatos son contados por los muertos.

“No había aire. Tuve que sorber el mismo aire que salía de mi boca, deteniéndolo con las manos antes de que se fuera. Lo sentía ir y venir, cada vez menos; hasta que se hizo tan delgado que se filtró entre mis dedos para siempre.”

El que escucha a los muertos, muere. Y al final, allí son todo murmullos, pensamientos y recuerdos que se solapan entre los bloques de tierra y las maderas de los ataúdes: “Ya déjate de miedos. Nadie te puede dar ya miedo. Haz por pensar en cosas agradables porque vamos a estar mucho tiempo enterrados.”


 

 

 

 

Los muertos que he escuchado hablan en monólogos, en diálogos sólo para ellos. La estructura de las dos novelas son ejemplo del uso de una narrativa deconstruida, disuelta en la profusión de pensamientos sincrónicos.

Una foto elegida, múltiples ideas casi simultáneas, mensajes que no se sabe a quien van dirigidos o si alguien los oye… Los muertos usan Facebook.


 

¿Qué pasa con nuestro Facebook cuando nos morimos?

VIVIR ETERNAMENTE
Ahora es posible

¿Te gustaría que nadie se enterara de que has muerto?

¿Has visto que pasa con las redes sociales de una persona que muere repentinamente? ¿Qué pasaría si después de morir, tu familia accede a la información que conservas en tu cuenta de correo electrónico? ¿Te gustaría seguir chateando, twitteando y taggeando fotos en Facebook, aún después de tu muerte?

Misión

Ser una organización no lucrativa que opere con la finalidad de asesorar a usuarios de cualquier red social, en torno a la gestión de su identidad post-mortem, así como el cuidado, administración y manejo de información contenida en sus cuentas. También buscamos fomentar la transformación de nuestro entorno social, otorgándole a nuestros miembros usuarios la posibilidad de vivir eternamente.

Visión

Convertirnos en un agente social que promueva la transformación de nuestro entorno, a través de asesorías y acciones multidisciplinares que le permitan a nuestros usuarios permanecer en nuestro mundo después de su muerte, contribuyendo a al construcción de un escenario que reoriente las nociones de vida, muerte y relaciones sociales.

Vivir eternamente

Somos una organización que nace con la finalidad de brindarte asesoría para que antes de morir, administres el destino de tu vida dentro de las redes sociales a las que perteneces.

Partimos de la creación de un testamento colectivo debidamente notariado, donde un grupo de amigos funcionan paralelamente como beneficiarios y albaceas. Las especificaciones de este acuerdo son adaptables a las necesidades particulares de cada usuario, mismas que se delimitan con la asesoría de nuestro equipo, integrado por especialistas en los campos de la sociología, la psicología, la mercadotecnia, el diseño, la tanatología y el derecho.

Conscientes de la importancia que las redes sociales juegan dentro del tejido social contemporáneo, y de la formaen que colectivamente se construye el significado actual de la muerte, nuestra misión es fomentar el cuidado de tu imagen en este medio después de tu muerte.

http://www.vivireternamente.org

(transcripción de la web)